Cultura Vocacional:

 

 

Es el entorno favorable en el que una persona acoge el don de la fe, lo vive y lo celebra, y en el cual se le acompaña a través de las RELACIONES INTERPERSONALES diversificadas en distintas vocaciones y servicios dentro de la iglesia, para que se despliegue en él la gracia bautismal, hasta que pueda llegar a responder a Dios en la llamada personal que le dirige, y viva en ella y, a través de ella, el seguimiento de Cristo

Para evangelizar en clave vocacional

 

1. Con la Iglesia.

Necesitamos abrirnos a la conciencia de ser animadores vocacionales que siente y caminan con toda la Iglesia (ecclesia, comunidad de los con-vocados).

 

2. La pastoral vocacional es una dimensión de la evangelización destinada a llegar a todas las pastorales.

Hay un componente de trasversalidad de la pastoral vocacional, es decir, pastoral que empapa todas las pastorales de la dimensión vocacional: juvenil, educativa, familia, de la salud, catequesis, litúrgica, etc.

 

3. Pastoral vocacional amplia.

Animamos “todas las vocaciones” y las presentamos como caminos de felicidad en las distintas etapas de la vida, en especial en el periodo de la niñez y de la juventud (todos tenemos vocación). En la Iglesia no todos marchamos por el mismo camino, pero todos estamos llamados a caminar hacia la santidad.

 

4. Proclamación del kerigma vocacional.

Es el anuncio de la vida como vocación. Y consiste en hacer la siembra vocacional para todos y siempre y en todos los lugares (y nuestro examen de viabilidad son los últimos). La catequesis, homilías, celebraciones, devociones populares, liturgia de la Palabra, son profundamente cristianas en la medida en que son vocacionales.

 

5. Servicio la “verdad” de las personas.

Se acompaña para ayudar a discernir, no para convencer para que vengan con nosotros o de llenar nuestras casas de formación (libertad, generosidad y respeto a la persona y a su ritmo de búsqueda). Acompañamos procesos para que a través del discernimiento vocacional lleguen a responder a Dios y puedan tomar una decisión de opción vocacional.

 

6. Preparar la tierra.

En una cultura tan diversa y plural, comencemos por proponer las actitudes vocacionales de fondo que crean las condiciones de posibilidad para la escucha de la llamada divina: “la formación de las conciencias, la sensibilidad ante los valores espirituales y morales, la promoción y defensa de los ideales de la fraternidad humana, del carácter sagrado de la vida humana, de la solidaridad social y del orden civil. Se

trata de lograr una cultura que permita al hombre moderno volverse a encontrar a sí mismo, recuperando los valores superiores de amor, amistad, oración y contemplación” (San Juan Pablo II).

 

7. Vocación como un asunto crucial entre la persona y Dios.

Pasar del concepto de vocación como auto-realización (opción profesional) al concepto de vocación como autotrascendencia (dimensión relacional con Dios); “enseñar a orar es capacitar para la respuesta vocacional” (lectio divina, oración estilo Taizé, horas santas, cielo abierto…).

 

8. La “comunidad vocacional”

Es la consecuencia última y necesaria de la pastoral de animación de las vocaciones (la comunidad cristiana es madre de nuevas vocaciones). La pastoral vocacional es la acción organizada de la Iglesia en favor de todas las vocaciones.

 

9. Procesos. No se trata tanto de actividades, sino de acompañar procesos, donde lo que más cuenta es una relación cercana y de calidad en el tiempo y la escucha; podemos hablar mucho de jóvenes, pero se trata de compartir y propiciar encuentros con ellos.

 

10. En aquellas comunidades cristianas que se determinen a vivir y celebrar su propia vocación

Entablar relaciones fraternas sólidas y de cálidas, a vivir la vida de oración, a acoger a las personas con delicadeza y afabilidad, y a vivir el compromiso en la misión, en esas comunidades es posible que surjan vocaciones cristianas auténticas.

Itinerario Vocacional del discípulo misionero

 

1. Sembrar la vocación a través del encuentro con Jesucristo.

 

        El Documento Preparatorio para la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos “Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional”, en el capítulo “Tas las Huellas del Discípulo Amado”, afirma: «En búsqueda de un sentido que dar a la propia vida, dos discípulos del Bautista son interpelados por Jesús con la pregunta penetrante: «¿Qué buscáis?». A su contestación «Rabbí – que quiere decir ‘Maestro’ –, ¿dónde vives?», le sigue la respuesta-invitación del Señor: «Venid y lo veréis» (Jn. 1,38-39). Jesús los llama al mismo tiempo a un camino interior y a una disponibilidad de ponerse concretamente en movimiento»1. Quienes serán sus discípulos ya lo buscan, pero es el Señor quien los llama: “Sígueme” (Mc 1, 14; Mt 9, 9). Se ha de descubrir el sentido más hondo de la búsqueda, y se ha de propiciar el encuentro con Cristo que da origen a la vocación. Por eso nos vemos en la necesidad de propiciar un KERIGMA VOCACIONAL que propicie el encuentro con Cristo que llama y mueve a la FE VOCACIONAL: YO TAMBIÉN TENGO VOCACIÓN. En su discurso a los participantes en el Congreso de Pastoral Vocacional, efectuado en Roma en octubre de 2016, el Papa Francisco nos dijo: «la Pastoral Vocacional es aprender el estilo de Jesús, que pasa por los lugares de la vida cotidiana, se detiene sin prisa y, mirando a los hermanos con misericordia, les lleva a encontrarse con Dios Padre»2. PASAR, DETENERSE y MIRAR son hoy TRES VERBOS indiscutibles en la Pastoral Vocacional.

 

2. Acompañar la conversión.

 

       No olvidemos un aspecto fundamental: NO HAY VOCACIÓN SIN CONVERSIÓN. La conversión es la respuesta inicial y cotidiana de quien se ha encontrado con el Señor. Para este paso, es de fundamental importancia la CATEQUESIS PERMANENTE y la VIDA SACRAMENTAL que fortalezcan la llamada inicial: la filiación mediante el bautismo, y permitan que los discípulos misioneros puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión en medio del mundo que los desafía, conscientes de que morir al pecado es alcanzar la vida. Ahora bien, acompañar, en especial a los jóvenes, «exige salir de los propios esquemas pre-confeccionados, encontrándolos allí donde están, adecuándose a sus tiempos y a sus ritmos; significa también tomarlos en serio en su dificultad para descifrar la realidad en la que viven y para transformar un anuncio recibido en gestos y palabras, en el esfuerzo cotidiano por construir la propia historia y en la búsqueda más o menos consciente de un sentido para sus vidas»3. De hecho, TRES VERBOS, que en los Evangelios connotan el modo en el que Jesús provoca la conversión de las personas de su tiempo, nos ayudan a estructurar este estilo pastoral: SALIR, VER Y LLAMAR4.

 

3. Educar al discipulado.

 

        En el ejemplo y la doctrina del Maestro el discípulo encuentra motivos para vivir y servir, se decide a ser amigo de Cristo e ir tras de Él, educando su forma de pensar y de vivir, y aceptando alegremente la cruz de Cristo. «La figura de Juan nos puede ayudar a comprender la experiencia vocacional como un proceso progresivo de discernimiento interior y de maduración de la fe, que conduce a descubrir la alegría del amor y la vida en plenitud en la entrega y en la participación en el anuncio de la Buena Noticia»5. La persona constantemente madura en el conocimiento, el amor y el seguimiento de Jesús Maestro, por eso requiere de PROCESOS VOCACIONALES y MOMENTOS FUERTES DE DISCERNIMIENTO bien entendidos que le lleven a profundizar en el misterio de su persona en la persona de Cristo (GS, 22). Pero recordemos que «no hay discernimiento sin cultivar la familiaridad con el Señor y el diálogo con su Palabra. En particular, la Lectio Divina es un método valioso que la tradición de la Iglesia nos ofrece. En una sociedad cada vez más ruidosa, que propone una superabundancia de estímulos, un objetivo fundamental de la pastoral juvenil vocacional es ofrecer ocasiones para saborear el valor del silencio y de la contemplación y formar en la relectura de las propias experiencias y en la escucha de la conciencia»6. Por eso el Papa propone el SILENCIO, la CONTEMPLACIÓN y la ORACIÓN como VERBOS inherentes al discipulado.

 

4. Formar para la comunión.

 

        También es importante ser acompañados y estimulados por la comunidad y sus pastores para madurar en la vida del Espíritu. No puede haber vocación cristiana sino en comunidad: en las familias, las parroquias, las comunidades de vida consagrada, las pequeñas comunidades y movimientos. Como los primeros cristianos que se reunían en comunidad (Hch 2,41ss), el discípulo se educa y se forma en y para la vida de la Iglesia, viviendo el amor de Cristo en la vida fraterna solidaria. Por eso son de gran importancia la participación activa mediante EXPERIENCIAS COMUNITARIAS. Por eso el Papa pide que se valoricen «las oportunidades de implicación de los jóvenes en los organismos de participación de las comunidades diocesanas y parroquiales, empezando por los CONSEJOS PASTORALES, invitándoles a contribuir con su creatividad y acogiendo sus ideas aunque parezcan provocadoras»7, y se tome «cada vez más en serio la tarea de PENSAR, CONCRETIZAR, COORDINAR Y REALIZAR la pastoral juvenil de modo correcto, coherente y eficaz»8.

 

5. Discernir la misión.

 

        El discípulo, a medida que conoce y ama a su Señor, experimenta la necesidad de compartir con otros su alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer realidad el amor y el servicio en la persona de los más necesitados en una vocación específica, en una palabra, a construir el Reino de Dios. Ahora bien, «El Espíritu habla y actúa a través de los acontecimientos de la vida de cada uno, pero los eventos en sí mismos son mudos o ambiguos, ya que se pueden dar diferentes interpretaciones. Iluminar el significado en lo concerniente a una decisión requiere UN CAMINO DE DISCERNIMIENTO. Los TRES VERBOS CON LOS QUE ESTO SE DESCRIBE EN LA EVANGELII GAUDIUM 9 son: RECONOCER, INTERPRETAR Y ELEGIR pueden ayudarnos a delinear un itinerario adecuado tanto para los individuos como para los grupos y las comunidades. Es importante que se oriente y ayude a la persona a que elabore un PROYECTO DE VIDA que integre todos los aspectos anteriores. Es importante que este proyecto de vida proponga cosas grandes, que hagan poner la mirada al cielo. Lo ha dicho el Papa Francisco: «“¿Cómo podemos despertar la grandeza y la valentía de elecciones de gran calado, de impulsos del corazón para afrontar desafíos educativos y afectivos?”. La palabra la he dicho tantas veces: ¡arriesga! Arriesga. Quien no arriesga no camina. “¿Y si me equivoco?”.¡Bendito sea el Señor! Más te equivocarás si te quedas quieto» 10. Indicios de que la cultura vocacional se va abriendo paso… No se trata de cuántos han entrado al seminario o a una casa de formación, sino de… Cuantos viven de modo estable su vocación específica. Cuántos laicos se involucran en la animación vocacional parroquial. Cuántas parroquias evocan, convocan y provocan el tema vocacional como acción permanente. Cuántos grupos y movimientos juveniles llevan procesos naturales que desembocan en proyectos de vida. Qué población y sectores de jóvenes son acompañados en su discernimiento vocacional. Qué población y sectores de cristianos reciben formación permanente según su vocación específica.

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1 DOCUMENTO PREPARATORIO PARA LA XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS, Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional.

 

2 FRANCISCO, Discurso a los Participantes en el Congreso de Pastoral Vocacional, Roma, 21 de octubre de 2016.

3 DOCUMENTO PREPARATORIO PARA LA XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS, Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional.

 

4  Cf. DOCUMENTO PREPARATORIO PARA LA XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS, Los Jóvenes, la Fe y el Discernimiento Vocacional.

 

 

6 Id.

 

7 Id.

 

8 Id.

 

9 EG, 51.

 

10 FRANCISCO, Discurso en Villa Nazaret, 18 de junio de 2016.

Santiago Lavín 1280 Pte. Col Bellavista. CP 3505

Gómez Palacio, Dgo.

(871) 715- 5270, 723- 1377 y 723- 3810

Posgrados: (871) 737- 6968